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Heridos y olvidados

Buenas tardes. Quiero daros la bienvenida a todos en nombre de la Fundación Tomás Caballero y de la Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo de ETA (ANVITE), asociaciones que promovemos este acto. Muchas gracias por acudir y acompañarnos en la presentación de este libro editado por La Esfera De Los Libros "Heridos y Olvidados, los supervivientes del terrorismo en España", libro impulsado por el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo cuyo Director Florencio Domínguez es autor del prólogo y con cuya presencia contamos hoy aquí. Florencio es doctor en comunicación por la Universidad de Navarra, autor de muchos estudios y publicaciones acerca del terrorismo y probablemente la persona que más sepa de este tema ahora mismo en España. Entre los premios que acumula caben destacar el premio Javier Bueno de la Asociación de la prensa de Madrid al periodismo especializado en 2009, el premio Internacional de Covite en 2010, la Gran Cruz del Mérito Civil en 2015 y el premio de Periodismo Francisco Cerecedo en 2017. Los autores del libro son María Jiménez y Javier Marrodán, ambos también doctores en comunicación, docentes en la Universidad de Navarra y autores de numerosas obras en relación al terrorismo y sus víctimas como "Regreso a Etxarri-Aranatz", "Pardines, cuando ETA empezó a matar" o el proyecto "Relatos de plomo" cuyos tres impresionantes volúmenes relatan pormenorizadamente la huella de horror y de muerte de la banda terrorista ETA en Navarra.

Pero antes de ceder la palabra a Florencio, a María y a Javier que son los verdaderos protagonistas del día de hoy -junto con las víctimas del terrorismo heridos que hoy nos acompañan-, quisiera hacer unos breves apuntes.

Nos encontramos ante una obra que responde a un largo periodo de demandas de una parte fundamental de víctimas del terrorismo: los supervivientes. Hasta ahora contábamos con numerosas publicaciones y estudios acerca de las víctimas mortales del terrorismo, pero no contábamos con algo similar referido a los heridos y este libro viene a llenar ese vacío importantísimo y a traernos VERDAD en el collage, en el puzle, del relato de nuestra historia reciente.

En el libro, del que luego os hablarán de una forma más pormenorizada sus autores, se presentan los diferentes grupos y organizaciones causantes del horror terrorista en España, se aportan datos estadísticos muy esclarecedores desde distintas perspectivas acerca de sus acciones y sus consecuencias y se presentan cinco testimonios sobrecogedores en primera y segunda persona de algunas de sus víctimas.

Pero fijaros en el título: "Heridos y olvidados". Lo contrario del olvido es la MEMORIA y es la conjunción de estos dos conceptos: "VERDAD Y MEMORIA" un aspecto imprescindible que la obra viene a aportar en un momento crucial en el que tanto las políticas institucionales como la propia memoria colectiva, corren el riesgo de verse tergiversadas por los intereses de quienes intentan borrar de un plumazo su pasado.

Yo soy el presidente de la asociación de víctimas de ETA en Navarra y como tal, atendiendo a mi compromiso con los asociados a los que represento y por una mera cuestión estadística ya que es ETA quien más muertos y heridos ha dejado en nuestra comunidad y en el resto de España, voy a centrarme en ella.

Constatamos leyendo el libro que, de los casi 5.000 heridos víctimas del terrorismo reconocidos oficialmente como tales, más de la mitad son responsabilidad de ETA; principalmente miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (precisamente en estos días estamos asistiendo en Pamplona a distintos actos de conmemoración del 175 aniversario de la Guardia Civil entre los que se ha celebrado ya un emotivo homenaje a las víctimas del terrorismo), pero también entre sus objetivos estaban políticos, jueces, fiscales, periodistas, o en fin cualquier persona que resultara incómoda o supusiera un problema para la consecución de sus planes. El libro nos conmueve con este batallón de héroes "olvidados", valientes defensores de la libertad cada uno desde su ámbito profesional y personal y a quienes debemos, junto a los que dejaron su vida y a sus familias, esa libertad de la que hoy disfrutamos. Ellos han sido y son una pieza fundamental en la derrota operativa de la banda terrorista ETA y tanto los unos como los otros constituyen un verdadero monumento a la DIGNIDAD.

Más aún debemos pensar en la doble victimización de todos estos heridos que fueron primero víctimas de sus asesinos, aunque no consiguieran acabar con ellos y luego victimas del olvido institucional y social como queda patente tras la lectura del libro y de sus desgarradores testimonios que luego os relatarán los autores. Pero mucho más grave que el olvido institucional y social es el asunto que apuntaba antes; mucho más grave que el olvido es el intento de tergiversación o incluso de justificación de la violencia que tanto en el País Vasco como en Navarra estamos tan acostumbrados a soportar.

Las víctimas del terrorismo, de los diferentes terrorismos que en el libro se especifican de una manera exhaustiva, tienen en común el horror de la violencia sufrida y por tanto el derecho al reconocimiento y a la reparación, pero nos engañaríamos si no asumiéramos que les diferencia de modo muy claro el origen de esa violencia y su significado político entendido éste como el objetivo que pretendían conseguir los asesinos con sus acciones que no era otro, en el caso de ETA, que quebrar el crecimiento democrático de España e imponer por el terror un proyecto nacionalista, totalitario y excluyente. Proyecto con el que siguen adelante si bien con otras estrategias, aunque no podemos descartar que esos rescoldos de violencia se reactiven si no conseguimos cerrar bien este episodio de nuestra historia reciente.

El afán de todas las víctimas del terrorismo y hasta diría que nuestro deber, es perseverar en la MEMORIA de lo sucedido y en la MEMORIA de los asesinados y heridos con el fin de que haya JUSTICIA, con un verdadero interés didáctico y formativo para que esto jamás vuelva a repetirse, pero para conseguir esta meta es fundamental contar como punto de partida con la total deslegitimación del terrorismo y de la violencia.

Hay quien tiene todavía a día de hoy tarea pendiente en este sentido de reconocer la ilegitimidad del uso de la violencia para conseguir objetivos políticos, hay quien tiene tarea pendiente a la hora de no seguir buscando imposibles equidistancias, hay quien tiene tarea pendiente a la hora de evitar que se ensalce y se dé una pátina de heroicidad a quienes han empleado directamente esta violencia causando tanto horror, hay quienes tienen tarea pendiente en condenarlo, sí, pero también hay quienes tienen tarea pendiente a la hora de no mirar para otro lado y exigir esta condena y deslegitimación tanto en el presente como, sobre todo, en el pasado reciente y que ello sea una condición sine qua non a la hora de aceptar según que compañías.

Ya dijimos en otra ocasión que mientras esto no suceda las palabras PAZ y CONVIVENCIA para nosotros seguirán estando vacías y carentes de sentido.

Ya lo dijo Burke: "Para que el mal triunfe solo es necesario que los buenos no hagan nada".

Termino ya permitiéndome la licencia de leer unos fragmentos del prólogo del libro con el permiso de su autor:

"Muchos heridos han tenido que sobrevivir arrastrando dolorosas secuelas físicas o psicológicas que han condicionado la vida tanto de los afectados personalmente como la de sus familias, obligadas a atenderlos y a encargarse de su cuidado. Incluso aunque hayan sanado de las heridas y no presenten secuelas aparentes, nada es igual después de un atentado. No se vuelve a la casilla de salida como si nada hubiera pasado. A veces, solo el mero recuerdo del atentado se convierte en un motivo de sufrimiento."

"Cuando en ciertos ambientes se habla de las consecuencias del terrorismo, no son precisamente los heridos ni las familias de los fallecidos a los que se tiene en mente. Y cuando se habla de pasar página – sobre todo en el caso de ETA-, no se tiene en cuenta que hay personas que jamás podrán pasar dicha página por mucho que lo deseen" "Para los grupos terroristas las víctimas no son sino reflejo de su capacidad de atacar una sociedad, solo las consideran indicadores de su potencialidad violenta. Evitan tratarlas como personas y por eso buscan su deshumanización. Justo lo contrario de lo que se debe hacer si queremos homenajearlas: hay que resaltar su individualidad, su humanidad, su personalidad singular."

Como bien sabéis el lema de las asociaciones de víctimas del terrorismo se resume en cuatro palabras: VERDAD, MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA y por eso, por la ayuda infatigable para la consecución de estos objetivos y por su gran trabajo, doy de todo corazón las gracias a los autores de este libro imprescindible, María y Javier y al Memorial Victimas del Terrorismo por su iniciativa y cedo la palabra a su director Florencio Domínguez.